El auto estaba en completo silencio, todo mientras yo observaba al amable marino que al ver a su comándate salir del lugar nos ayudó.
Lo gracioso fue que en bien este se acercó a él, como si fuese instinto, Emiliano, lo había saludo de manera correcta.
Como si recordara exactamente aquello, eso tal, vez se trata de memoria muscular, no lo entendía muy bien, solo sé que este entro al auto.
Y cuando estaba a punto de dar la dirección al cadete, simplemente se quedó en silencio, como si supiera ex