CAPÍTULO 87 Donde ya no queda nada
La familia Fernández no había podido entrar a ver a Natalia, la policía no se lo permitió. La dejaron incomunicada por precaución, porque vieron que lo que la familia traía en sus manos y sabían que no era menor todo lo que se había descubierto.
Además, Natalia Fernández estaba embarazada de cinco meses y había que proteger al bebé.
Salieron de ahí derecho al despacho.
El estudio jurídico tenía ese silencio incómodo de los lugares donde las decisiones no se