Capítulo 139 — La evaluación
El timbre de la puerta sonó a media mañana.
No fue un sonido largo ni insistente.
Fue corto y preciso.
Pero alcanzó.
Ofelia levantó la mirada antes que Lissandro saliera del baño; había entrado a vomitar el desayuno.
Ellos ya sabían quién era, estaba preparada.
Se secó las manos en el pantalón, acomodó el cabello detrás de la oreja y caminó hacia la puerta con esa calma que no sentía… pero que sabía debía tener.
Cuando abrió, la mujer no sonrió.
—Buenos días