CAPÍTULO 250 Lorenzo no pidió permiso
Ofelia alcanzó a dar tres pasos hacia el vestíbulo.
Tres.
Lissandro iba a su lado, con una mano en su cintura y la otra apoyada en su pancita que él ya la veía baja.
Renata y Franco estaban cerca de la entrada, despidiéndose entre risas, todavía vestidos de novios, con esa felicidad cansada de quienes ya habían bailado, llorado, abrazado y prometido una vida entera frente a todos.
La música seguía sonando suave dentro del salón.
Una canción lenta bajit