CAPÍTULO 197 La tarde que necesitaban
La mañana había sido larga para todos.
Aunque Alessandra no tenía idea de nada.
Ni de cárceles.
Ni de secretos.
Ni de padres desconocidos.
Ella solo sabía una cosa.
Cuando salió del jardín vio a Lissandro esperándola.
Y corrió hacia él como si llevaran meses sin verse.
—¡Papi!
Lissandro se agachó justo a tiempo para recibir aquel pequeño torbellino rubio.
Alessandra prácticamente se le colgó del cuello.
—¿Cómo pasó mi princesa?
—¡Bien!
—¿Qué hi