CAPÍTULO 162 Lo que empieza a sentirse nuestro
La mañana siguió pesada después de la visita de Mónica Santana.
Aunque el departamento estaba lleno de ruido y movimiento, Ofelia sentía esa presión instalada en el pecho que no la dejaba respirar tranquila desde la llamada de Milagros.
Intentaba actuar normal, intentaba hacer un diseño para un vestido final de un desfile al que Julieta iría en representación de ella con Diana el próximo mes.
De verdad lo intentaba, pero su imaginación no fluía.