Abril se puso muy nerviosa, ya que no podía decirle a Nelson que en realidad estaba buscando el testamento de mi padre. Eso hubiera sido descabellado, además, ella siempre se había mostrado como una buena hija, desinteresada y con mucho amor hacia mis padres a pesar de no ser su hija biológica; y el hecho de estar allí en el despacho de mi padre hurgando entre sus cosas, la haría quedar muy mal ante toda la familia.
Pero justo en ese momento, sonó el timbre de la puerta, lo que tomó como excu