Mundo ficciónIniciar sesiónMientras tanto, Max no podía sacársela de la cabeza. Cada vez que abría los ojos, la veía: la forma en que sonreía al saludarlo por la mañana, el sonido de su risa mientras le preparaba té. La casa se sentía fría y vacía sin ella.
—¿Por qué sigo pensando en ella? —murmuró amargamente—. ¿No era esto lo







