Mundo ficciónIniciar sesiónLas nubes colgaban pesadas sobre Dublín aquella tarde, tiñendo la ciudad de un gris melancólico. En la casa de Anna, ella charlaba cálidamente con sus dos hijos, Maximilian y Miguel, mientras la criada servía té y galletas. Afuera, los truenos retumbaban bajo el cielo oscurecido, y los relámpagos se extendían entre las nubes, haciendo estremecer a cualquiera que los escuchara.







