61. ¿Por qué papá no está con nosotros?
—Mamá, ¿Estás bien? —preguntó Mijaíl con esa voz seria y dulce que siempre la desarmaba.
Sus ojos verdes, idénticos a los de Zinoviy, la miraban con preocupación adulta.
Ella se agachó un segundo y le besó la frente.
—Ahora sí, mi amor. Solo... me asusté mucho. No vuelvas a alejarte sin avisarme, ¿sí?
El niño asintió apretando su mano con más fuerza.
—Prometido.
Llegaron a la pastelería.
Vasya abrió su pequeño local y el aroma a vainilla y masa dulce llenó el aire, calmándola un poco.
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