181. Ahora o nunca
—Dame la señal y entraremos, Ricci.
El intercomunicador estaba encendido pero solo los tres líderes mafiosos podían escucharse ya listos en sus posiciones.
Marco se sentía asustado por primera vez en muchos años. No por irrumpir en el lugar, estaba preparado para que lo atacaran miles de hombres a él y a los suyos, pero para lo que no estaba preparado era para ver el estado de su hijo, no podía dejar de pensar en Gian, y si quizás lo habían lastimado, había cuidado de su hijo por años él solo y