169. La fascinación de Dimitry
Algo estaba pasando.
Dimitry había enviado a seguirlas a todos lados incluso dentro de la casa, Satarah se había dado cuenta enseguida mientras se dirigía a la cocina con Ava de la mano.
En algunas ocasiones su hija se cerraba quedándose callada pero cuando ella llamaba su atención le regalaba esa sonrisa tan dulce que la hacía tan feliz.
—¿Me enseñarás a hacer galletas, mamá?
—Claro que sí, pequeñita. Tienes que ayudarme porque aquí hay un batallón de hombres que seguramente tienen mucha hambre