119. Su preciosa hija
Después de colgar con Polina se sentía como en las nubes.
Instintivamente se llevó una mano a su vientre plano.
Polina le había dicho que debería sentirse bien pero era imposible no tener aquella mezcla de emociones dentro de ella.
Pero la felicidad era indescriptible.
Ella no había disfrutado de su primer embarazo por miedo, sin embargo, ahora sí sabía quién era el padre de su hijo.
No quería lastimar a Natalya, eso era lo que menos quería hacer en la vida pero tenía que decirle a Dimitry.
—¿