Punto de vista de Sofía
A veces, necesitamos aceptar la realidad y dejar de perder nuestro tiempo con las personas equivocadas. No me importaba sacrificar mi tiempo para hacer funcionar una relación, pero al final, debería haber resultados positivos. Al igual que Adrián, merecía una vida estable. Él no podía esperar que yo sea una esposa obediente cuando todo lo que hizo fue encontrar defectos en mí mientras esperaba que yo pasara por alto los suyos. Era un constante y sutil desgaste de mi autoestima, un goteo incesante de críticas que erosionaba mi confianza. Estaba constantemente caminando sobre cáscaras de huevo, tratando de anticipar sus estados de ánimo, sus expectativas no expresadas. Era agotador.
Habían pasado cinco días desde que me mudé de regreso a la casa de mi madre. A diferencia de esas historias cliché, no me encerré en una habitación para llorar por mi relación rota. Sin embargo, continué con mi rutina normal porque no podía darme el lujo de ser débil por un matrimonio