CAPÍTULO 74.
Mamá estaba muerta.
Papá estaba vivo pero destruido.
No pensé que las cosas se presentaran así cuando los vi siendo enterrados en el cementerio de la ciudad. Ni mucho menos que estuviera en el sofá, confirmando la muerte de mi madre mientras él estaba hecho pedazos sin saber a dónde correr.
No sabía si debía ir a consolarlo, sin decirle nada porque sentía que no era buen momento de explotar y mandar todo a la mierda.
En mis sueños habría un reencuentro precioso de toda la familia,