CAPÍTULO 21.
Cuando mi espalda dejé reposar sobre el asiento del auto el chofer, me ardió como los infiernos.
Traté de no pensar en ello, ya estaba tomando medicamentos para aliviar el dolor de las quemaduras de la fusta. Cada cortada, cada sangrado, era por mi culpa.
Tuve que haber ingresado a la escuela con Logan, tengo que seguir sus pasos y ahora tendré que ser su sombra. Pero esta noche no lo haré, esta noche se supone que es mía y no tengo otra responsabilidad que pasarla bien.
O al menos