CAPÍTULO 75.
LUZ MARTIN.
TIEMPO ATRÁS…
La noche en la que supe que me había sido infiel, fue como si me clavaran una daga en el pecho y se hubieran ocupado de retorcerla en mi interior, escarbando sin piedad hasta que el límite del dolor llegara.
Es decir, me ocupé de que a los niños nunca le faltaran nada, pero era agotador cuidarlos. No tenia tiempo ni siquiera para peinarme cuando uno empezaba a llorar y cuando lo calmaba, empezaba el otro.
Por supuesto que contratamos a una Nana para que me