CAPÍTULO 22
Salgo sudorosa de la pista con una botella de cerveza en mi mano y bebo como si tuviera sed.
Al principio es asquerosa y luego también, por la que la dejo encima de la mesa y voy en busca de una soda a la barra.
El barman me mira con una sonrisa en la cara y yo también le sonrio, por lo que parece que eso le incita a acerarse un poco más.
—Oye, creo que a tu amiga ya le he dado suficiente cerveza. Van a provocar que me despidan—me dice, riéndose.
—Oh, no. No vengo por cerveza. Quier