Mundo de ficçãoIniciar sessãoMiley, ajena a lo que sucedía, miro a Harding y a su asistente en busca de alguna respuesta. Pero, Harding, seguro de no causar más dolor por parte de los Stewart le sonrío y camino hacia ella, para tomar la silla de ruedas y llevarla hasta donde estaba la camilla.
— Bueno, estaba hablando de que tendrás que estar un largo tiempo en casa encerrada por tus heridas. — dice Harding recibiendo una camisa perfectamente limpia de su asistente. 






