Desvió la mirada con un desprecio visible, mientras lo llevaban hacia el interior de la casa. Fue entonces cuando Sara sintió como si su propio cuerpo se hubiera paralizado por unos segundos.
—¿Todo bien? —preguntó Humberto, al notar el cambio en su rostro.
—Sí —respondió, intentando volver a la normalidad. —No sabía que llegaría hoy.
—Yo tampoco. Pero ya hace casi una semana que está en el hospital. Era de esperarse que regresara en cualquier momento.
—Tienes razón —asintió. —Creo que iré a ve