Hacía meses que Sara estaba viviendo en el apartamento que Renato había puesto a su disposición. Al principio, todo parecía demasiado extraño, pero, con el tiempo, aprendió a lidiar con eso.
Creó una rutina sencilla junto a Odete, que, con cada día que pasaba, se volvía como una madre para ella. La presencia de la mujer trajo acogimiento y cuidado, algo que nunca conoció en la casa de sus padres.
Odete siempre estaba cerca, atenta a los mínimos detalles, preocupada por si había comido bien, si