Percibiendo el silencio del otro lado de la línea, el abogado volvió a hablar:
—Señor Salles… ¿Sigue ahí?
Renato salió de sus pensamientos en el mismo instante.
—Sí, estoy —respondió rápido—. Es que… es mucho para asimilar.
—Lo imagino, señor —dijo el hombre, en tono comprensivo—. Pero, como usted me contrató para encargarme del caso, necesito terminar de ponerlo al tanto de los acontecimientos.
Renato frunció el ceño.
—¿Hay más?
—Sí, señor.
Hubo una breve pausa antes de que continuara.
—Mi equ