Alfredo miraba a Hugh a los ojos con rabia, mientras este estaba además de herido, agotado y deshidratado
—Todo es tu culpa, solo debías matar a Sebastián, y mira lo que hiciste, el tipo volvió de la muerte como un héroe, y no solo eso, se llevó a Valentina de las manos de mi hijo y robó a sus bebés.
—¿Qué dices? —dijo Hugh sonriendo, aunque débil
—Cállate, o te juro que te mataré de una buena vez.
—De todos modos, tu hijo morirá, sin haber tenido ni una esposa, ni un hijo —dijo Hugh riendo, y