Alfredo cayó de rodillas, y sollozó sin poder detener a Pablo que tomó su auto y se fue de su lado, no podía creer que lo perdiera, no cuando solo luchó por su felicidad.
Pablo manejó a toda prisa, debía irse, debía escapar, no conocía a ese hombre que alguna vez llamó padre, recordó que su máscara cayó, ¿Todo lo había hecho por él? Tal vez por amor se cometen las peores atrocidades o sacrificios, pero Pablo estuvo seguro de que él nunca le pidió hacer algo así.
Sebastián y Violeta estaban feli