Liana Clinton
Era lunes en la mañana y por primera vez en mucho tiempo tenía auriculares en mis oídos. De alguna forma necesitaba canalizar todos los nervios que me envolvían esa mañana y había tomado prestados los inalámbricos de Adri para poner Lana del Rey.
Su música me ayudaba a relajarme, pero esa mañana era imposible. Y cuando pasamos frente a las puertas principales del edificio mi corazón literalmente se saltó un latido al ver la cantidad de personas alrededor.
Ellos estaban ahí por la