Harper llegó al trabajo con el aspecto de quien ha vivido una noche intensa y salvaje. Sus ojos mostraban el cansancio de la pasión y su cuello estaba marcado por los besos de Brake. Pero nada de eso le importaba. Se sentía más feliz y tranquila que nunca, como si hubiera recuperado una parte de sí misma que había perdido hacía mucho tiempo.
El cuerpo de Brake aún ardía en su piel, y las dulces molestias entre sus piernas le traían a la mente cada caricia, cada embestida, cada gemido que habían