No hubo respuesta.
La castaña sostuvo la mirada intensa y penetrante del CEO. Durante un breve instante, se produjo una corriente eléctrica tan intensa que estuvo a punto de caerse de la silla. Su rostro se ruborizó y sintió cómo el calor se acumulaba en su interior, al mismo tiempo que comenzaba a temblar de nerviosismo.
No había frío en la oficina, pero los temblores no dejaban de sacudirla. Nunca antes había sentido la necesidad de alejarse tanto de alguien tan rápidamente como de aquel homb