Después de denunciar el abuso doméstico en Østerbro, Harper se enfrentaba a una larga espera de doce a trece semanas para que se resolviera su caso. Esa era la norma absurda que habían establecido los legisladores, creyendo que ese tiempo serviría para que las parejas en conflicto reconsideraran su situación y quizás se reconciliaran. No les importaba si había "abuso" entre ellas, algo que consideraban "normal" en cualquier relación, siempre y cuando no fuera demasiado grave. Harper se sentía i