Era difícil mantenerse tranquila con tantas cosas sucediendo simultáneamente. Mientras estaba sentada en el jardín de la casa, viendo a Lis jugar con una mariposa que apareció entre las flores, Maia pensaba en la posibilidad de no tener más a la hija cerca. No es que Tiago no tuviera derecho de verla, pero en todos los momentos él se mostró sin ningún interés de querer ser un padre presente en la vida de la niña. A pesar de tener plena conciencia de que la justicia podría ser su aliada, por tod