“Sí”, ella responde de golpe, y yo parpadeo y la miro. Todavía no había terminado de decir la maldita pregunta. Sacudo la cabeza y deslizo el anillo de diamantes en su dedo, ella llora y se lanza hacia mí, presionando sus labios contra los míos. Le devuelvo el beso durante un par de segundos y ella envuelve sus brazos en mi cuello, abrazándome. Apoyo mis brazos alrededor de su pequeña cintura y miro distraído a la pared de enfrente. ¿Acabo de comprometerme?
“¿Señor Hoult?”. Parpadeo y miro a la