Levanto mi mirada para encontrarme con la suya y asiento con la cabeza. “Por supuesto. Aprecio sus disculpas. Puede que mi matrimonio con su hijo no haya durado, pero tenía razón, no somos el uno para el otro, pero si me preocupo por él profundamente y solo le deseo felicidad en lo que él decida hacer después”, explico, parpadeando las lágrimas que siento que me queman la parte posterior de mis párpados.
Elaine sonríe con tristeza y me da unas palmaditas en la mano. “Eres una chica increíblemen