Puse la compresa a un lado y me acosté a su lado. "Estoy aquí. No voy a ir a ninguna parte", le aseguro mientras le acariciaba el pelo. Shayla se acerca y apoya su cabeza sobre mi pecho, acurrucándose contra mí. La rodeo con el brazo, atrayéndola hacia mí, y beso su frente.
"Te amo, cariño", susurra con un suspiro. Cierro los ojos y me muerdo el labio.
"Yo también te amo, corazón", le digo, y sus labios se mueven ligeramente.
"Dilo otra vez, cariño", gime y me acaricia el cuello. Sonrío, sacu