Pasan dos semanas y el dolor aún no ha bajado. Tengo un dolor constante y una pesadez en el pecho de la que no puedo deshacerme. No he visto ni hablado con Cole en absoluto, ni tengo ningún deseo de hacerlo.
Me obligo a salir a tomar el aire. Temo perder la poca cordura que me queda si me mantengo encerrada. Fui a una cita con mi matrona para comprobar que todo está bien con el bebé, y afortunadamente está perfecta, creciendo bien. Bueno, lo debería, con la cantidad de comida que Jo y Aimee sig