“¿Cole?”. Parpadeo cuando escucho que me llaman por mi nombre y miro a Josh, quien me hace un gesto con la mano en mi cara.
“¿Qué?”.
Josh frunce el ceño y me mira con sospecha: “¿Estás bien, amigo? Has estado metido en tu propio mundo desde que empezó el partido”. Me froto las manos en la cara y asiento con la cabeza.
“Estoy bien, solo pensando en el trabajo”, le miento, y él sonríe mientras se mete un bocado de Chow-Mein en la boca. No estaba pensando en el trabajo. De hecho, para variar, el