Me lamo los labios lentamente y lo miro fijamente mientras recorro con un dedo el lateral de su cara. “Puede que para la mayoría esta solo sea una cara bonita, pero es mi asiento, y más vale que creas que me montaré en ella hasta gritar tu nombre una y otra vez”, le digo, y él gime audiblemente, tragando con fuerza.
“Adelante, súbete…” Susurra, rozando su nariz con la mía. “Te voy a devorar”. Gruñe impaciente mientras desliza sus manos por mis muslos bajo la falda. “Te voy a dar tan fuerte que