El día siguiente era la cena de ensayo. Otro día en el que tengo que actuar como el novio feliz, emocionado por casarse con la mujer que supuestamente ama. Gracias a Dios por el whisky, en ese momento iba por mi quinto vaso, y me estaba quitando un poco los nervios. He estado bebiendo mucho últimamente, es la única manera de poder dormir e ignorar este enorme agujero que tengo dentro. Ni siquiera puedo mirarme a mí mismo. No soporto verme, me da asco.
“¿Cole?” Levanto los ojos y miro a la tera