MATRIMONIO INESPERADO. Capítulo 8.
El corazón de la pobre pelinegra que puso la agenda cerca de su pecho, bombeó con tal frecuencia que calentó su cara también.
Estaba acostumbrada a que la regañaran por cosas que no había hecho en su antiguo trabajo, a pasar por alto su valor como persona para conservar el empleo y diversos errores de los que aprendió una sola cosa. Ella dependía del sistema, siempre fue así.
Cuando quedó desamparada se lo hicieron entender.
Pero ver a ese hombre que tenía sus ojos puestos en ella, como si e