Zoé no pudo hablar, tenía la lengua adormecida y los latidos de su corazón fueron muchos para evitar no verse demasiado nerviosa.
Escuchó un click de la puerta al ser cerrada con seguro y cuando se volteó, Rafael pasó a su lado para revisar lo que había en la esquina de su oficina. Al ver que de seguro su muerte fue instantea, se alejó del cuerpo para ver Zoé.
__ Yo no quería... Rafael, yo solo quise que no me...
__ Tranquila, nena. No pasa nada. - la llevó a su pecho sin importar el desastre.