__ ¡Eres un maldito! - dijo Gerard apenas con el dolor en cada articulación mientras Rafael se limpió las manos con la sangre que bañaron sus dedos. - Le diré todo esto a la policía.
__ Me gusta el optimismo, pero el tuyo por creer que saldrás con vida de aquí me asombra. - exclamó con frialdad. - No sueñes, gusano. Para mí vales menos que las ratas de aquí.
Gerard trató de levantarse, pero los golpes habían sido demasiados. Lo atacó con puños contundentes directo a su cabeza, destruyó práctic