Con un cambio de ropa limpio Rafael regresó a la clínica, en donde despachó a su empleada para centrarse en la mujer que sintió su presencia en cuanto se sentó.
Abrió los ojos como si necesitara confirmar que allí se encontraba, medio sonrió, él depositó un beso sobre su frente y la dejó volver a dormir asegurando que no se separaría de ella. Así lo hizo, quedandose en ese mismo lugar el tiempo que ella descansó.
Cuando la mañana llegó pudo ver al hombre que tenía la espalda reclinada, con su