Elena arribó al majestuoso salón de eventos de aquel prestigioso establecimiento hotelero. Durante su trayecto, su guardaespaldas, imponente y atento, la seguía a pocos pasos, asegurándose de que en todo momento estuviera protegida.
Antes de salir de la mansión, había informado a Bellini sobre la invitación inesperada que le había hecho su padre, y aunque él sabía que Giovanni no asistiría debido al asunto importante que tenía pendiente, consideró prudente que Elena fuera y representara a su es