Fingió no escuchar y continuó caminando, decidida a no darles el gusto de responder.
Pero en el fondo, aquellas palabras la lastimaban profundamente, removiendo sentimientos que preferiría ignorar. Sabía que había algo de cierto en lo que decían: su esposo no la amaba y nunca lo haría, y eso lo tenía muy claro.
Se dirigió hacia el final del salón, luchando por mantener la compostura. Cuando llegó al tocador, se miró en el espejo, tratando de recuperar el aliento y calmarse.
Sus ojos se le ll