Elena se miraba frente al espejo, su reflejo casi desconocido para ella misma. El vestido de satén oscuro que Giovanni le había comprado abrazaba su cuerpo con una elegancia que parecía ajena a quien había sido.
Tres meses atrás había llegado a esa mansión con ropas sencillas, una vida marcada por la humildad y el trabajo. Ahora, ese espejo le devolvía la imagen de una mujer refinada, sofisticada, pero en el fondo seguía sintiéndose como la misma joven insegura que había pisado la casa por pri