La luz de la mañana se filtraba a través de las cortinas, dándole un tono cálido al cuarto. Elena, aún agotada por el parto, se encontraba profundamente dormida, acunada por el cansancio que por fin había logrado abrazarla tras el estrés de las últimas horas.
Giovanni, mientras tanto, ya estaba vestido y listo para volver a la empresa. Le habían llamado temprano, una urgencia que no podía esperar, por esa razón tenía que irse unas horas. No quería dejarla sola, pero no tenía opción. Sus respon