No se reconocía frente al espejo esa mañana. Había algo en la mirada de Elena, algo que nunca había visto antes en ella: una mezcla de determinación, rabia contenida y valentía. Se ajustó la chaqueta negra con firmeza antes de salir del cuarto. Sabía que ese día marcaría un antes y un después.
Giovanni la esperaba en la entrada de la mansión. Vestía un impecable traje oscuro que reflejaba su autoridad natural. Sus ojos, siempre tan penetrantes, la observaron con una mezcla de orgullo y preocupa