Durante días, le había dado muchas vueltas al asunto. Algo dentro de ella le decía que tenía que hacer algo, no podía dejar que su padre y Verónica siguieran ganando.
Tomó la decisión de visitar la mansión Montalvo. Aunque la idea de regresar a ese lugar le revolvía el estómago, sabía que debía hacerlo si quería encontrar el testamento. Estaba segura de que ese documento estaba en esa casa, algo que nadie sabía ni mucho menos se imaginaba.
Se presentó con una sonrisa que parecía sincera, pero