Giovanni no delegó toda la responsabilidad en el personal. A pesar de las recomendaciones médicas de que descansara más, él también se mantuvo siempre pendiente de ella.
Pasaba horas a su lado, asegurándose de que comiera lo necesario, de que descansara, y no permitía que nada la alterara. Sus heridas seguían sanando, pero Giovanni parecía más preocupado por el bienestar de Elena y los gemelos.
Una noche, mientras Elena descansaba en la cama, Giovanni entró en la habitación con una bandeja en