—¿Qué fue eso? —inquirió una de las voces, cargada de sospecha.
Elena sintió que el pánico comenzaba a subir por su garganta.
¡No! ¡No podía quedarse allí!
Se giró rápidamente y corrió de regreso por el pasillo, su respiración rápida y pesada.
Alcanzó la puerta del dormitorio justo cuando escuchó la puerta de la reunión abrirse con fuerza detrás de ella.
Se lanzó a la cama, cubriéndose rápidamente con las sábanas, fingiendo que había estado dormida todo el tiempo.
Su corazón latía tan rápid