Giovanni, llevaba dos días más sin poder descansar, pasaba más tiempo en su despacho que en ningún otro sitio, viendo su móvil y esperando a que este vibrara con alguna noticia de Elena.
Sin embargo, ni la policía ni sus hombres habían encontrado nada, hasta él había salido a buscarla varias veces, aunque actualmente se la pasaba más metido en su oficina. Cada pista que había conseguido y seguido terminaba en un callejón sin salida, y la ausencia de Elena se sentía como un puñal constante en su