Victoria logró esquivar la taza de café a tiempo, pero no pudo evitar que un poco de escozor caliente tocara su brazo, manchando su ropa.
Sofía soltó una expresión de desaprobación, mientras que Zoé la miraba furiosa.
—¡Cómo te atreves a decir eso! —Zoé gritó, sintiendo que su autoridad estaba siendo desafiada.
—Lo que diga Oliver no es asunto tuyo, Victoria. Eres una aprovechada. Seguro que le estás sacando todo el dinero que puedes antes de que te eche de su vida.
Victoria limpió las gotas de